¡ADIÓS SOLDADOS DE ESPAÑA!
Publicado en el diario "EL ALCAZAR" con motivo del asesinato de tres Guardias Civiles




La larga lista de victimas del terrorismo iba engrosando su rosario de familias destrozadas. Los Guardias Civiles, hombres muchos de ellos que habían servido bajo el mando del Teniente Coronel Tejero, siguen cayendo asesinados en el frente del Norte, Y otra vez, el Teniente Coronel Tejero Molina, el 30 de noviembre de 1979 desde la Prisión Militar de Alcalá de Henares donde se encuentra en situación de prisión preventiva a la espera del Consejo de Guerra por la "Operación Galaxia", publica en la primera página de "EL ALCAZAR" la siguiente carta a "sus" Guardia Civiles:

Aun erais casi unos niños y la cobardia que nos invade a los españoles os ha llevado prematuramente ante la presencia del Altísimo, os habeís ido sin saber muchas cosas, no os han dado tiempo., os habeís ido y creo que no os importará, sin saber si es verdad o no que a unso etarras asesinos, que reniegan de su Patria, les han dado o no unas bofetadas en alguna comisaria o en alguno de nuestros cuarteles; pero no hya que preocuparse, ya iran comisiones a interesarse por ello. Algún que otro de ésos que se dicen no ser españoles, pero que ¡a veces!, se sientan en el Parlamento, llenará de asco con su presencia alguna de nuestras nunca bien ponderadas casas cuarteles y se le darán explicaciones y , si me aprietan, hasta disculpas, y se llenarán de folios y folios llenos de demagogia...

Pero y de vosotros ¿qué? ¿Quien se acordará de vosotros? ¿Quien levantará su voz diciendo que también vosotros sois humanos? Qué tenéis más derechos que ellos, porque sois decentes, porque sois caballeros, sois leales, patriotas y soldados de España eterna.

¡No!, nadie la levantará, porque el miedo les paralizala voz; lo que hagamos los demássirve de poco, pero hoy a vsotros tres os doy lo que puedo y os ofrezco estas líneas de todo corazón, ¡mis queridos Guardia Civiles! ¡hijos de mi alma!

Dejadme que os llame así, pues el ser jefe es ser un poco padre y yo siempre me he sentido jefe y padre vuestro; y este que se siente padre también se siente ahogado en tanta sangre de tanto mártir y maldice a los culpables, porque los hay. ¡Y bien conocidos que son!, aunque en el fondo todos nos sintamos un poco culpables.

Y lo peor es que estos tres caballeros del tricornio que ayer besaron, por última vez y con su sangre, esa españolísima tierra guipuzcoana, podrían quizás ser los últimos en caer bajo el azote separatista, si se hiciese lo que se debía de hacer.

Porque si los derechos humanos son iguales para todos, a los que han asesinadoque los maten; tienen el ¿derecho? de los asesinos a ser muertos cuando se convierten en tales y no es justos que s elo neguemos; y los que escupen a España, tengan el cargo que tengan y digan no ser españoles, tienen el ¡derecho! a ser expulsados de la Patria, que incluye, claro está, a Vascongadas y Cataluña, y una vez muertos los asesinos y desterrados los antiespañoles, seguro que quedarian ya solo las personas decentes.

Pero ¡no!, esos derechos humanos están hechos para proteger más a toda esa canalla que al resto de los humanos, ya hacen bien en defenderlos a capa y espada.

Pues digo yo, y muchos estarán conmigo, si esto son los derechos humanos, ¡me cisco en ellos!, y me cisco también en aquellos que deberian de ser hombres y no lo son, y me cisco en los camaleones y en los pancistas, en los que se dicen prgmáticos, y me cisco también en los comodones, en los que estána verlas venir, en los que no dan la cara, en los listillos, en los bobos y en los tontos útiles y en...

Y bendigo a Dios que me dio la oportunidad de mandar las comandancias de Alava y de Guipúzcoa, y conocí a esos Guardias Civiles tan nuestros, tan jóvenes, tan valientes , tan soldados y tan patriotas; casi, casi, y perdonadme vosotros tres, diría ya casi tan de todo como habéis sido vosotros, que ahora, desde los luceros y sentados a la derecha de Dios, nos miráis con pena a los españoles que aún estamos aquí abajo, mientras veis que con toda nuestra alma os decimos:

Adiós Guardias Civiles de España, rogad a Dios por ella, lo necesita mucho.

ANTONIO TEJERO MOLINA
(Teniente Coronel de la Guardia Civil)