

Ramiro Ledesma Ramos
Funcionario de Correos y político zamorano que
estudió Ciencias Exactas y Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid,
autor de diversos trabajos de denso contendido político –¿Fascismo en España?,
Discurso a las juventudes de España, etc.– y de numerosos artículos periodísticos
exaltadores de las ideas fascistas imperantes en Europa a comienzos de la década
de los treinta. Influido notoriamente por las ideas de Ortega y Gasset –era
colaborador de la Revista de Occidente–, en marzo de 1931 funda –y dirige–
una revista semanal "de lucha y de información política" que aparece
con el ambicioso y sugerente título de La Conquista del Estado, la cual servirá
de vehículo para hacer público el ideario de su fundador y de un reducido
grupo de simpatizantes y correligionarios, revista que, aunque de circulación
minoritaria, despertará no poco interés en las filas de las clases política e
intelectual. Poco tiempo después, junto con Juan Aparicio López, Antonio Bermúdez
Cañete, Roberto Escribano Ortega, Ernesto Giménez Caballero, Ramón Iglesias
Parras, Francisco Mateos González, Alejandro M. Raimúndez, Antonio Riaño
Lanzarote y Manuel Souto Vilas, pone en marcha una organización política, las
JONS, de corte claramente fascista, cuyo programa aparece expuesto en un
lenguaje nuevo, no escuchado hasta entonces y al que, en el peor de los casos,
hay que reconocerle una indiscutible originalidad. Tras conocer al vallisoletano
Onésimo Redondo Ortega, jefe y fundador de la Junta Castellana de Actuación
Hispánica, intima con él y no tarda en atraérselo a las filas de las JONS,
con lo cual éstas se verán, si no aumentadas en número, sí algo más
respaldadas moral y económicamente. En el verano de 1933 establece un nuevo
contacto, esta vez con José Antonio Primo de Rivera, que acaba de fundar un
partido político –un movimiento, según expresión de su propio fundador–
de características igualmente fascistas. Poco tiempo después, las JONS se
fusionan con Falange Española. "La aportación de las JONS –escribe
Eduardo Álvarez Puga en su Historia de la Falange, Ed. Dopesa, Barcelona,
1969– fue más ideológica que de afiliados. La mayoría de su doctrina,
aunque corregida en algunos puntos concretos fue aceptada en el momento de la
fusión con Falange Española y muchos de sus principios, incorporados más
tarde a la ideología del nuevo Estado." La organización resultante de tal
fusión va a llamarse Falange Española de las JONS, de la que Ledesma Ramos será
el carnet número 1. (A esta aportación ideológica a que hace mención Álvarez
Puga, op. cit., hay que añadir otra, de muy especial significación, sobre todo
a partir de julio de 1936, que es la que se refiere a la simbología y al ritual
–a lo que fueron tan proclives– de estos grupos políticos profascistas: la
insignia del yugo y la flechas, los gritos de ¡España Una, Grande y Libre! y
de ¡Arriba España!, la bandera roja y negra, etc., todo ello atribuible, prácticamente
en su totalidad, a Ramiro Ledesma Ramos.) Gobernó inicialmente Falange Española
de las JONS un triunvirato compuesto por José Antonio Primo de Rivera, Julio
Ruiz de Alda y el propio Ledesma Ramos, triunvirato que, poco tiempo después,
delegó sus funciones ejecutivas en el primero de los citados. Éste convocó el
I Consejo Nacional del partido, el cual, entre otros acuerdos, tomó el de
nombrar al citado Primo de Rivera jefe nacional de la organización, y a
Ledesma, presidente de la Junta Política. Con el tiempo, las diferencias,
fundamentalmente ideológicas, entre ambos líderes se fueron agrandando, hasta
el punto de que, en enero de 1935, Ledesma y otros antiguos dirigentes de las
JONS decidieron abandonar la disciplina de Falange Española. El Heraldo de
Madrid del 14 de dicho mes de enero publicaba una nota, firmada por Ledesma y
algunos jonsistas más, que textualmente decía: "Reunidos con esta fecha
en Madrid los antiguos dirigentes de las Juntas de Ofensiva Nacional
Sindicalista, hemos reconocido unánimemente la necesidad de reorganizar las
JONS fuera de la órbita de Falange Española y de la disciplina de su jefe José
A. Primo de Rivera. Adoptamos esta decisión grave y fundamental después de un
examen minucioso de la situación política y de las perspectivas que se le
ofrecen a nuestras convicciones doctrinales y tácticas en la ruta vacilante y
defectuosa seguida hoy por el partido y por su jefe. Las finalidades de nuestra
decisión son, en resumen, las siguientes: 1) Afianzar el carácter nacional
sindicalista revolucionario que nos ha distinguido siempre y que incorporamos a
Falange Española cuando hicimos la fusión que hoy declaramos rota. 2) Perfilar
sin vacilaciones nuestra posición frente a la actual situación política. 3)
Encauzar positivamente el descontento y la protesta que entre la casi totalidad
de los antiguos camaradas jonsistas se advertía contra el espíritu y los
hombres que últimamente predominan en FE; y 4) Extender con eficacia y vigor
los ideales nacional sindicalistas en los sectores más propiamente populares de
España." No hubo, pues, expulsión, como interesadamente se ha dicho
durante tantos y tantos años. Ledesma y un grupo de los suyos, a la vista de cómo
se desarrollaban las cosas en el seno de la Falange y del rumbo que daba al
partido el jefe nacional del mismo, decidieron, motu propio, separarse de la
Falange. Poco tiempo después, intentó, inútilmente, recrear las JONS, pero sólo
le siguieron una docena de incondicionales. Fundó, a continuación, un periódico
titulado La Patria Libre, desde el que polemizó con la Falange, pero tampoco
consiguió arrastrar gente. Al estallar la guerra civil fue detenido en Madrid y
conducido a la cárcel Modelo, donde poco tiempo después sería asesinado. Según
cuenta su biógrafo Tomás Borrás (Ramiro Ledesma Ramos, Editora Nacional,
Madrid, 1971), cuando iba conducido hacia el lugar donde habían proyectado
fusilarle, arrebató el arma a uno de sus guardianes con ánimo de defenderse, y
un compañero de éste le descerrajó un tiro en la cabeza.
