
(El Gobierno venezolano está
llevando a cabo una estrategia destinada a lavarle el cerebro a nuestros hijos,
para que crezcan aceptando sumisamente un régimen comunista en Venezuela, idéntico
al de Fidel Castro).
Una vez
"reprogramados", nuestros jóvenes serán presa fácil de la guerrilla
colombiana -que ya cuenta con embajadores oficiales en nuestro país- y de otros
grupos subversivos castristas, que los reclutarán para que combatan en sus
filas.
A fin de
lograr sus diabólicos fines, el Gobierno busca el control absoluto de la
educación, mediante el nombramiento de comisarios políticos y la creación de
"asambleas populares" -al estilo cubano- que destituirán a los
dirigentes de los planteles educativos y los reemplazarán por funcionarios del
Régimen.
La maniobra
totalitaria incluye el sometimiento de las instituciones nacionales, como las
Fuerzas Armadas, los sindicatos, los gremios, la empresa privada, la Iglesia Católica
y los demás credos religiosos.
1. COMISARIOS
POLÍTICOS PARA EL CONTROL TOTALITARIO
El Decreto
1.011, aprobado el pasado 4 de octubre, crea un cuerpo de supervisores
itinerantes, nombrados a dedo, quienes tendrán la facultad de intervenir los
planteles educativos, públicos y privados, y suspender a los miembros de los
cuerpos directivos, para ser sustituidos por funcionarios afectos al Régimen.
El decreto
establece como único requisito para ser nombrado supervisor el "ser o
haber sido docente", eliminando de un solo golpe los requisitos anteriores,
es decir: ser docente activo con dedicación a tiempo integral o completo; ganar
el concurso correspondiente; aprobar el curso para supervisor y ser cuando menos
docente V, categoría que supone al menos 16 años de experiencia. Esto permite
al Gobierno nombrar en esos cargos a agentes propios que ejerzan la labor de
comisarios políticos e intervengan el sistema educativo para ponerlo al
servicio del Régimen, tal como se hace en Cuba y como se pretendió hacer en
Nicaragua.
El objetivo
de esta operación está claramente establecido en las Propuestas de la nueva
resolución para las Comunidades Educativas, elaboradas por Carlos Lanz,
coordinador del Proyecto Educativo Nacional del Ministerio de Educación
(PENME): "La formación de una nueva cultura política que garantice la
irreversibilidad del proceso revolucionario de la República Bolivariana de
Venezuela".
¡Más claro
no canta un gallo!
La maniobra
se llevará a cabo no sólo a través de los supervisores itinerantes, sino
mediante la creación de células parroquiales, integradas por voceros de la
comunidad (convenientemente escogidos), que conformarán el "gobierno
escolar", en sustitución de la sociedad de padres y representantes y de
los directivos naturales de los planteles educativos.
El gobierno
escolar, conformado por la "asamblea general" y el "consejo
escolar", sustituirá a las escuelas en su misión tradicional de formación,
convirtiéndolas en "centros del que hacer comunitario", que en
lenguaje marxista significa centros de discusión política. De esta forma,
teniendo a los niños como rehenes e informantes, se asegura la sumisión de la
ciudadanía al Régimen, tal como ocurre en Cuba.
Dado que la
maniobra abarca no sólo la educación pública sino la privada, se establece un
precedente para intervenir otras áreas del sector privado, llevándonos
paulatinamente hacia el comunismo marxista, objetivo final de este gobierno. -La
trampa de las tarifas-
No hay que
caer en la trampa del Gobierno, cuando justifica su intervención en la docencia
privada argumentado hipócritamente que las tarifas son altas. Aunque en algunos
casos sea cierto, es una burda maniobra para enfrentar a los padres con los
directivos de los planteles, y así evitar que luchen conjuntamente contra la
cubanización de Venezuela.
Al Gobierno
no le interesa mejorar el precio y la calidad de los servicios. Si así fuera,
hubiera atendido los asuntos que le competen y que son de urgente resolución,
como la reactivación de la economía, el desempleo, la inseguridad galopante,
la invasión de terrenos y fincas, las deficiencias en el transporte, el Seguro
Social y la propia educación en los planteles públicos.
2. LA EDUCACIÓN
COMO PROYECTO POLÍTICO E INSTRUMENTO DE LAVADO CEREBRAL
El Proyecto
Educativo Nacional del Ministerio de Educación (PENME) (octubre de 1999),
coordinado por Carlos Lanz Rodríguez, constituye la prueba más clara y
evidente que el Gobierno no quiere mejorar a educación o elevar el nivel
cultural y económico de los venezolanos, sino poner en práctica un proyecto
político idéntico al de Fidel Castro y lavarle el cerebro a nuestros hijos
para que comulguen incondicionalmente con los lineamientos del actual régimen.
De entrada,
llama la atención que, en lugar de apuntar hacia las metas más elevadas del
conocimiento humano y presentar un proyecto ambicioso y optimista, el texto esté
repleto de críticas feroces al pasado, expresiones llenas de resentimiento,
esquemas retrógrados de lucha de clases, rechazo a la cultura clásica
universal, e incluso racismo contra los blancos.
En segundo
lugar, resulta escandaloso que un Proyecto Educativo de 71 páginas, dedique 29
páginas a presentar como su principal objetivo consolidar un proyecto político,
de errada orientación economicista, y no incluya siquiera un párrafo donde se
plantee como reto la búsqueda de la excelencia, alcanzar los máximos niveles
culturales y científicos, o hacer de Venezuela una nación próspera e
industrializada.
El PENME:
ideología comunista cubana
Para conocer
la ideología del régimen comunista de Fidel Castro y constatar la similitud
que tiene con el plan educativo del Gobierno, basta leer los documentos del Foro
de Sao Paulo (1) y compararlos con el Proyecto Educativo Nacional del Ministerio
de Educación.
El Foro de
Sao Paulo (FSP), es una organización política izquierdista latinoamericana
creada por Fidel Castro en 1990, y de la cual forman parte, entre otros, el
Partido Comunista de Cuba, las FARC, el ELN y el propio Hugo Chávez. El FSP
produce periódicamente documentos explicativos de la ideología cubana. Estos
documentos aparecen publicados en la revista del FSP, América Libre, y en las páginas
electrónicas vinculadas a esa organización.
Dado que el
comunismo quedó desprestigiado con el derrumbe del Muro de Berlín, por el
estrepitoso fracaso económico y social que sufrió en aquellos países donde
fue aplicado, Fidel Castro y sus amigos del Foro de Sao Paulo decidieron adoptar
algunas variantes del mismo proyecto para disfrazarlo y lanzar su resurgimiento
en Hispanoamérica.
Las tres
variantes más importantes son:
· La lucha
contra el neoliberalismo, a fin de agrupar a todos aquellos –comunistas o no-
que se sientan víctimas de las injusticias del sistema capitalista
internacional, no para resolverles sus problemas, puesto que el Foro de Sao
Paulo jamás presenta propuestas válidas, sino para utilizarlos como carne de
cañón en la consecución de sus mezquinos intereses.
De paso, la
presunta lucha contra el neoliberalismo es solo verbal, porque el Foro de Sao
Paulo pacta con el capital especulativo internacional -e incluso se subordina a
él- para acabar con el empresario privado nacional, considerado como enemigo acérrimo.
Por eso, una
vez en el poder, los del FSP no revierten las políticas neoliberales que tanto
critican, como la apertura indiscriminada, la importación desmedida, las altas
tasas de interés y el cobro de impuestos retardadores de la economía (IVA).
Primero esperan a que las recetas recesivas del neoliberalismo surtan su efecto
destructivo en la industria privada nacional y en la industria extranjera
radicada en el país, para luego -ya eliminada toda resistencia- implementar de
lleno el modelo marxista-leninista. Les tiene sin cuidado que el capital
especulativo transnacional se apodere de la economía nacional; puesto que a éste
no le importa lo que ocurra internamente, siempre que pueda lucrarse.
· El
indigenismo o la supuesta lucha por los derechos de los indígenas, no porque éstos
les interesen, sino para encubrir y justificar así la actividad guerrillera
(zapatistas mexicanos); y para promover el odio racial, la división y la lucha
de clases.
El
indigenismo se presta, además, para balcanizar el territorio nacional,
subdividiéndolo en republiquetas, bajo el falso argumento que las zonas
ocupadas por las tribus indígenas –y por la guerrilla- son propias y no del
Estado Nacional. De esta forma se obstaculiza y hasta se impide el control del
Estado sobre esos territorios, para beneficio del narcotráfico y la subversión.
· El rechazo
a la tecnología. Los del Foro de Sao Paulo alegan, falsamente, que la tecnología
es nociva, "transculturizante" y un instrumento al servicio de los
poderosos. Esto les permite coaccionar a los pueblos; mantenerlos postrados en
la ignorancia, en el subdesarrollo y en el engaño; e imbuir en las nuevas
generaciones las falsas premisas del marxismo-leninismo.
Pues bien, en
lugar de presentar un plan orientado a mejorar la educación venezolana, el
PENME está basado justamente en los planteamientos arriba expuestos, que nada
tienen que ver con el desarrollo educativo del país. Esto no es de extrañar,
puesto que el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela, firmado
el 30 de octubre del 2000, contempla, a cambio de petróleo, la asesoría de
Cuba "en la cantidad y especialidades que Venezuela solicite... para
contribuir al perfeccionamiento de los sistemas de enseñanza" (2).
La lucha
contra el neoliberalismo
En la
presentación del PENME, Carlos Lanz pregunta: "¿Puede hablarse de un
proyecto de sociedad y de país, sin referirnos a las relaciones de explotación,
opresión o dominio clasista, étnico o nacional?" (pág. 6).
A partir de
esa interrogante, el documento no cesa de plantear un proyecto político cuyo
objetivo es "enfrentar las políticas neoliberales" (Pág.64), pero
sin presentar soluciones.
El capítulo
I alega que "bajo el imperio del lucro y la ganancia, la economía mundial
dominada por el capital transnacional se globaliza e internacionaliza en una
manera creciente, aboliendo las barreras de los mercados nacionales en el afán
por vender mercancías que se han quedado frías u obtener materia prima y mano
de obra barata" (págs. 13 y 14). El resto del capítulo está dedicado a
criticar destructivamente el sistema capitalista, sin distinguir entre las
bondades del capitalismo industrial tradicional y las tergiversaciones del
capitalismo financiero especulativo; dejando como única salida el marxismo.
Los términos
utilizados en el PENME, que nada tienen que ver con la docencia, sino con un
proceso de lavado cerebral, son: el "saqueo de las naciones", la
"exclusión social", el "avasallamiento de los pueblos y naciones
débiles", la "obtención de la máxima ganancia", la
"explotación en el trabajo", la "conquista de nuevos
mercados", la "utilización del gasto público para generar una
demanda agregada", el "incremento de la velocidad de circulación de
las mercancías", la "obsolescencia física o valorativa de bienes y
servicios", la "terciarización de las manufacturas", la
"subutilización de la capacidad instalada", etc.
Si bien es
cierto que existen errores e injusticias en el actual sistema capitalista
liberal –prueba de ello es el inaceptable 80 por ciento de venezolanos que
vive en condiciones de pobreza- al Gobierno no le interesa corregirlos. Durante
dos años de bonanza petrolera, nada ha hecho por reactivar la economía,
generar empleo y crear riqueza. Sólo se ha dedicado a obtener el control total
de las instituciones, ensalzar al dictador Fidel Castro y vincularse a la
guerrilla colombiana. La llamada "mocha" o "sobremarcha" y
otros adjetivos utilizados por el Gobierno son pura propaganda, basada en viles
mentiras.
El Ministerio
de Educación sabe bien que no está en sus manos solucionar los problemas económicos
del país, ni es su competencia. Así que plantear estos temas en el PENME sólo
puede tener objetivos políticos, como reclutar incautos criticando el
neoliberalismo y generar en los jóvenes odio y rechazo radicales a la
civilización occidental, a fin de justificar la implantación de un sistema de
signo comunista, tal como se hizo en Cuba.
Venezuela: un
país de negros e indígenas explotados
En la página
19, el PENME rechaza "las prédicas y prácticas eurocentristas" por
ser "negadoras de la resistencia indígena y afroamericana" . Y más
adelante, en la página 33, se lee: "sin caer en el etnocentrismo, se
postula el reconocimiento y la defensa del pueblo venezolano, en sus raíces
indoafroamericana... siendo la construcción de la identidad nacional un proceso
de resistencia cultural". En la página 40, llega al ridículo extremo de
plantear la necesidad de "enfrentar el fenómeno de la vergüenza étnica".
De esta
forma, el PENME pretende modificar nuestra identidad nacional, presentándonos
no como somos: un país orgulloso, abierto al mundo, con una admirable mezcla
racial y cultural, excenta de racismo, partícipe de la civilización, capaz de
generar científicos prestigiosos, músicos virtuosos o profesionales
capacitados; sino como una nación avergonzada, compuesta por negros e indios
–y por tanto explotados-, que construye su identidad nacional resistiendo
culturalmente. ¿Resistiendo a quién, si no al blanco europeo y a su cultura,
que no aparecen en ningún lado de la ecuación?
De un solo
brochazo, el PENME pretende borrar de la historia el gigantesco aporte de España
que, pese a los errores cometidos, nos trajo la cristiandad, el idioma, y la
cultura universal. También pretende ignorar la benéfica influencia europea en
nuestro país, en la música, la literatura y la ciencia; así como la inmigración
italiana, portuguesa, alemana y española, que tanto bien le ha hecho a esta
nación. Esto se llama racismo y xenofobia.
El Proyecto
Educativo Nacional del Ministerio de Educación insiste más adelante en su
tesis atrasada y racista. En el capítulo VI, se coloca como primer punto del
nuevo currículo "la atención de los sectores rurales, fronterizos e indígenas,
estableciendo mecanismos de intercambio educativo interculturales para
revalorizar la cultura étnica a través de la modalidad de educación
intercultural bilingüe para los pueblos, que garantice la preservación del
patrimonio regional y que éstos diseñen sus propios planes y programas acorde
con el plan nacional" (pág. 52).
Ningún
venezolano en su sano juicio se opone a la mejora de las condiciones de vida de
nuestros hermanos indígenas, así como a la preservación de sus valores, pero
¿cómo puede ser ése el primer punto de un plan curricular?
Si nuestra
población indígena es tan reducida, ¿por qué dar semejante prioridad a
"revalorizar la cultura étnica", en lugar el plantear un ambicioso
proyecto de desarrollo científico y cultural que abarque a todos los sectores
nacionales, incluido el indígena?
Evidentemente,
el Gobierno, siguiendo los lineamientos de Cuba, pretende lavarle el cerebro a
nuestros jóvenes, tergiversando la historia y cambiando nuestra identidad
nacional, a fin de imponer a los venezolanos un proyecto político
marxista-leninista, que justifique la lucha contra el mundo desarrollado y la
alianza con gobiernos retrógrados, como el de Fidel Castro, y con grupos
subversivos, como las FARC.
Una vez
"reprogramados", los jóvenes se convierten en instrumentos fácilmente
manipulables por el Gobierno, que los induce a realizar acciones en favor del
"interés supremo de la revolución", por muy deleznables que éstas
sean, como traicionar a sus propios padres o combatir en las filas de la
guerrilla colombiana.
Concepción
marxista de la tecnología
Para
cualquier venezolano medianamente preparado, resulta evidente que la única
manera de superar el subdesarrollo y emprender el camino definitivo hacia la
industrialización del país (es decir, llevar a cabo la verdadera revolución),
consiste en incorporar los más avanzados conceptos científicos y tecnológicos,
y transmitirlos a la ciudadanía a través de la educación y de su aplicación
en los procesos productivos de la industria nacional.
Sin embargo,
éste no es el punto de vista del Proyecto Educativo Nacional del Ministerio de
Educación. Según el PENME (y según el Foro de Sao Paulo), el desarrollo científico
y tecnológico no constituye un fin en sí mismo, ni es necesariamente benéfico,
sino un instrumento de los poderosos para lucrarse y dominar.
"Lo
primero que tenemos que establecer", se lee en la página 15 del PENME,
"es que no existe ciencia y tecnología neutral. En la sociedad actual el
desarrollo de la ciencia y la tecnología está íntimamente asociado al lucro,
acumulación de capital u obtención de ganancia. El desarrollo científico-técnico
es inducido y monitoreado por el comportamiento de la tasa de ganancia. La
Investigación y Desarrollo de cualquier empresa están asociados a la
rentabilidad".
El PENME añade
que la ciencia y la tecnología da la posibilidad, a quienes las controlan, de
acelerar la velocidad de circulación de sus mercancías y, por ende, obtener
"una ventaja competitiva que permite destruir, asociar o fusionar los
capitales que no poseen tales ventajas, arruinando sobre todo a los medianos y
pequeños productores" (pág. 16). Encima, el PENME asegura que existe un
"crecimiento del desempleo por el empleo de tecnologías ahorradoras de
mano de obra" (pág. 15).
¡Nada más
falso y atrasado!
En primer
lugar, es cierto que la tecnología aumenta los rendimientos económicos,
porque, como ya lo explicaba G. W. Leibniz, pensador cristiano del siglo XVII,
con el uso de las máquinas "un hombre puede hacer el trabajo de
cien". Pero eso no es malo; al contrario, permite aumentar la
productividad, mejorar la calidad de los productos e incrementar los sueldos.
También es cierto que muchas veces la ciencia y la tecnología se han usado de
forma egoísta y destructiva, pero eso no descalifica el avance científico. No
se puede culpar al instrumento por el mal uso que eventualmente puedan darle sus
propietarios.
En segundo
lugar, la ciencia y la tecnología no destruyen las pequeñas y medianas
empresas, todo lo contrario, les dan vida y sustento, porque éstas surgen y
crecen al amparo de las grandes empresas que invierten ingentes recursos en
maquinaria y tecnología. A su vez, las pequeñas y medianas empresas
constituyen un apoyo fundamental para las grandes, sin las cuales éstas
simplemente no podrían operar. Es una simbiosis. De esto puede dar fe cualquier
empresario. Pero lamentablemente, muchos de los teóricos marxistas del gobierno
y de los técnicos cubanos que los asesoran, jamás han trabajado en la
industria privada.
Y en tercer
lugar, pese a lo que comúnmente se cree, la tecnología no elimina mano de
obra, puesto que la fabricación de las máquinas abre muchas más fuentes de
empleo de las que desplaza. Esto no se capta adecuadamente en nuestros países
porque, por lo general, la maquinaria es importada. Pero si fabricásemos
nuestras propias máquinas, como debería ser, observaríamos un notable aumento
del empleo al incorporar tecnología.
Futuro sombrío
Según estos
esquemas, no nos queda otro remedio que conformarnos con el subdesarrollo,
considerándolo intrínseco a nuestra condición; limitarnos a defender nuestros
valores étnicos; y dedicarnos a criticar a los "poderosos", culpándolos
de nuestros males.
En cuanto a
lo económico, el PENME cierra cualquier aspiración a convertirnos en una
potencia industrial, al proponer una economía "sustentable", basada
en lo pequeño ("microempresas", industria "artesanal",
"cooperativas"), igual al atrasado modelo marxista-leninista cubano.
Sin embargo,
sí existen alternativas distintas. En anteriores documentos, hemos explicado a
nuestros lectores cómo Estados Unidos, Alemania y Japón se convirtieron en países
industrializados, y hemos propuesto seguir en Venezuela el mismo camino que esas
naciones transitaron, que consiste en llevar a cabo un programa basado en la
construcción de grandes obras de infraestructura -multiplicadoras de la
productividad- y de una planta industrial de bienes de capital, con alto
contenido científico y tecnológico. Para lograrlo, Venezuela ya cuenta más de
un millón de profesionales y técnicos universitarios, y con una planta
educativa capaz de graduar muchos más.
En este
sentido, proponemos un debate nacional, orientado a superar los errores pasados
de la educación, desarrollar las máximas potencialidades de cada venezolano, y
así construir juntos un futuro próspero y hermoso
3. ¿POR QUÉ
EL GOBIERNO SOMETE A LAS INSTITUCIONES?
Tal como quedó
explicado en las páginas anteriores, el Gobierno pretende imponer un modelo
contrario a nuestra identidad nacional, a fin de establecer un sistema de
gobierno comunista y crear vínculos permanentes con el castrismo cubano, la
guerrilla colombiana, y demás organizaciones del Foro de Sao Paulo. Para
lograrlo, el Gobierno debe antes someter o destruir a las instituciones que se
oponen a este modelo, como las Fuerzas Armadas, los sindicatos, los gremios, la
empresa privada, la Iglesia Católica y los demás credos religiosos.
El Gobierno
destruye a las FAN asignándole funciones que no les competen, como la
administración del Plan Bolívar 2000 (que, además, las corrompe), y convirtiéndolas
en un partido político a su servicio. Los sindicatos ya han sido duramente
golpeados con el referéndum de diciembre pasado y ahora se pretende
sustituirlos con una central obrera oficialista. Los gremios deben mirarse en el
espejo de los médicos y los educadores, que el Gobierno quiere reemplazar con
profesionales cubanos, de menor capacitación y experiencia, pero entrenados en
promover la "revolución". La empresa privada ha sido estrangulada con
un programa recesivo y destructor; y el Gobierno desplaza crecientemente al
empresariado independiente para favorecer solamente a aquellos que demuestren su
adhesión al Régimen. Ahora faltan la Iglesia Católica y las otras religiones
que condenan el totalitarismo ateo, como por ejemplo la hebrea y la protestante,
por mencionar sólo dos casos.
La fe católica
es diametralmente opuesta al marxismo-leninismo. Por eso, el fundador del
Partido Comunista italiano, Antonio Gramsci, decía que el triunfo del marxismo
no sería posible hasta tanto no se destruyera el cristianismo.
Para lograr
sus fines, Gramsci propuso en los años veinte tomar por asalto la cultura, en
todas su manifestaciones, a fin de promover en la población el materialismo
ateo, como paso previo para acabar con la cultura cristiana. En este contexto,
una de las metas del comunismo ha sido –y es- la eliminación de la educación
católica.
Una de las técnicas
utilizadas por el comunismo en la actualidad es dividir a la Iglesia, atacando y
desprestigiando a la jerarquía (identificándola con el estatus) y manipulando
las comunidades de base (ofreciéndoles la "revolución" y la
"liberación"). Es la lucha de clases llevada a lo interno de la
Iglesia.
Esto explica
los ataques del Gobierno al Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana,
así como su actual enjuiciamiento. También explica la intención de crear una
"Iglesia Católica Venezolana", sumisa al Gobierno y enfrentada a Roma
4. UN PLAN
EDUCATIVO PARA RECLUTAR GUERRILLEROS
El 7 de
diciembre pasado, el Presidente ofreció una rueda de prensa para responder a
los numerosos informes que lo vinculan a la guerrilla colombiana.
En su alocución,
Chávez intentó descalificar las declaraciones del Subsecretario de Estado
norteamericano, Peter Romero, y los artículos publicados en los medios
colombianos, donde se señalan sus relaciones con la subversión
latinoamericana, alegando que todo era una campaña de la "oligarquía
colombiana" y de sectores estadounidenses que lo querían perjudicar.
Sin embargo,
los hechos son los siguientes:
Según un
cable de AP, fechado el 30 de mayo de 1995, Chávez ingresó en esa fecha al
Foro de Sao Paulo, organización política creada por Fidel Castro que agrupa a
todos los movimientos subversivos de América Latina, incluidas las FARC y el
ELN.
El 23 de
febrero de 1999, a las tres semanas de asumir la Presidencia, Chávez se declaró
"neutral" frente a los guerrilleros colombianos, ofreciéndoles asilo
en Venezuela.
El 17 de
noviembre de 1999, Pablo Beltrán, líder del ELN, aseguró a la televisión
venezolana que Chávez y la guerrilla forman parte del Foro de Sao Paulo y que
se reúnen periódicamente.
El 27 de
diciembre de 1999, el líder guerrillero Raúl Reyes dijo que las FARC son
"igualitas" a Chávez. Luego, el 21 de junio del 2000, Reyes dijo a
los medios que conoció a Chávez en una reunión del Foro de Sao Paulo.
El 30 de
abril del 2000, las FARC lanzaron un partido político denominado
"Movimiento Bolivariano". Cinco días más tarde, Chávez manifestó
su satisfacción por la creación del nuevo partido de las FARC.
El 10 de
diciembre del 2000, las FARC emitieron un comunicado titulado "Chávez no
está solo", asegurando que le darían respaldo militar en caso que fuera
agredido.
Desde hace
diez años, el ex ministro de Energía y Minas, Alí Rodríguez, forma parte del
Consejo Editorial de la revista del Foro de Sao Paulo, América Libre, donde
también está Manuel Marulanda "Tirofijo", Jefe de las FARC . Alí
Rodríguez es ahora representante de Venezuela ante la OPEP y ostenta el
importante cargo de Secretario General.
El Ministerio
de Educación financia la revista Debate Abierto, que publica en Venezuela los
documentos del Foro de Sao Paulo, donde se le hace propaganda a Chávez y a los
grupos guerrilleros colombianos.
Llama
poderosamente la atención que durante las cuatro horas que duró su alocución,
Chávez utilizó los más diversos calificativos contra la oligarquía
colombiana, y no dedicó una sola frase a denunciar los asesinatos, secuestros,
cobros de vacuna, extorsiones, y demás crímenes que la guerrilla colombiana
comete en nuestro territorio. Además confesó que en Caracas se encuentra un
embajador de las FARC realizando labores de proselitismo político y argumentó
que esa no es su culpa, puesto que llegó a nuestro país en años anteriores.
Como puede
verse, no se trata de una campaña orquestada, como alega el Presidente; son los
propios líderes guerrilleros y los hechos incontrovertibles los que delatan sus
relaciones con la subversión latinoamericana.
Ahora bien,
si las FARC le ofrecieron apoyo militar a Chávez para defenderlo de cualquier
agresión, ¿no es natural que él a su vez les proporcione soldados para la
causa?
No es de
extrañar, pues, que el Ministerio de Educación haya puesto en marcha un plan
educativo basado en los lineamientos del Foro de Sao Paulo (que también son los
de las FARC); después de todo, la guerrilla necesita una legión de reclutas
–nuevos Che Guevara- para exportar su "revolución" a todo el
Continente. Sólo que esta vez se trata de tus hijos.
5. ¿QUÉ
HACER?
Para derogar
el decreto 1.011 y revertir el Proyecto Educativo Nacional y la nueva resolución
para las Comunidades Educativas, no basta con agotar las vías legales, tal como
se está haciendo ya; porque el Régimen -de corte totalitario- no se atiene
siquiera a las normas constitucionales y legales que ha creado .
No se puede
confiar en los Poderes Públicos, puesto que el proceso político realizado en
estos dos años, ha sido para doblegar a los Poderes y ponerlos al servicio de
un solo individuo: Hugo Chávez. Aunque no sea él quien tome las decisiones
finales, sino Fidel Castro. Por tanto, se hace necesario salir a la calle; pacíficamente,
pero con determinación y firmeza.
Mientras el
Gobierno no vea a los ciudadanos protestando en manifestaciones multitudinarias,
cada vez más frecuentes, no revertirá el proceso de cubanización del país.
Hay que
vencer el miedo y la indiferencia. Está en juego el futuro de nuestros hijos y
el de la Patria.
